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INFORME INTERNACIONAL

Los veteranos hablan claro

Los veteranos hablan claro Los estadounidenses levantan su voz contra la guerra con Irak. No solo es Cindy Sheeham, la madre que pregunta porque tuvo que morir su hijo en Irak. Dos Veteranos de Irak Contra la Guerra cuentan sus experiencias y llaman a la desobediencia porque no están de acuerdo con esta guerra que libra Bush por el petróleo de los irakíes. Las entrevistas fueron realizadas por Cynthia Peters, activista, profesora, sindicalista y colaboradora en Z.

Kelly Dougherty, un policía militar de la Guardia Nacional de Colorado y Mike Hoffman, un soldado de primera clase del ejército de Pennsylvania, son cofundadores de Veteranos de Irak Contra la Guerra, IVAW (siglas en inglés), www.ivaw.net. Fundada en julio 2004 durante la reunión anual de Veteranos por la Paz, IVAW cuanta en la actualidad con 150 miembros. Recientemente el grupo Familias de Militares Hablan Claro (www.mfso.org) organizó su visita a Boston para que dieran una serie de charlas en institutos, universidades e iglesias. Yo hablé con ellos el 6 de febrero de 2005.

MIKE HOFFMAN: Me alisté en el ejército en 1999 por muchas razones. No estaba haciendo nada. Quería viajar y el ejército prometía aventuras. Quería salir de la pequeña ciudad donde crecí, donde mi padre trabajaba para Aceros Bethlehem y mi madre conducía el camión de una panadería.

A principios de 2001, las cosas comenzaron a cambiar. Acababa de volver de Okinawa y empecé a escuchar música punk rock. Leí Chomsky para principiantes. Algunos amigos me introdujeron al trabajo del cómico Bill Hicks. Estaba abierto a ideas nuevas y de alguna manera empecé a preguntarme: “¿Por qué te alistaste en el ejército? ¿Qué estás haciendo?”. Hablé largo y tendido con cinco o seis buenos amigos. Durante nuestro segundo periodo de servicio en Okinawa, no teníamos nada que hacer. Simplemente nos reuníamos en la base todo el día hablando de política. Todos teníamos distintas razones para estar abiertos a nuevas ideas. Uno de mis amigos había tomado tantas drogas en el instituto que se sentía fuera de las normas reconocidas. Otro amigo era mestizo nativo americano así que tenía bastante conocimiento de toda la historia de los EE.UU. de explotación a sus gentes y recursos.

Dos días antes de que yo pudiera dejar el ejército, mi comandante me llamó. “Lo siento Hoffman, pero una “cláusula de control de pérdidas” [los soldados firman un contrato de un año, pero esta cláusula especifica que en caso de emergencia nacional se les puede extender su periodo de servicio, N. del T.] acaba de entrar en vigor. Tienes que ir a Irak”. Dos días antes mi novia me había dejado. Mis amigos me dijeron “No te preocupes, Mike. Puede que sobrevivas. Puede que no te maten”.

Ya había preparado mi ordenador para enviarlo a casa, así que fui a usar el de un amigo. Quería buscar información sobre objeción de conciencia. Miró por encima de mi hombro y vio lo que estaba haciendo y me dijo, “Hey, Mike, no nos puedes dejar ahora”.

Me di cuenta de que tenía razón. No podía dejar a mis amigos. Habíamos estado juntos en nuestra unidad todo este tiempo y no podía abandonarlos, quería ir a Irak con ellos y hacer todo lo posible para que regresaran a casa sanos y salvos.

Mi comandante nos reunió y nos dijo, “Mirad, no vais a Irak para ser héroes. No vais a Irak porque haya armas de destrucción masiva. No vais a Irak con el objetivo de derrocar a Saddam Hussein. Vais a Irak por una razón y sólo una: el petróleo. Pero vosotros vais por dos razones: porque habéis firmado un contrato y porque vuestros amigos también van.”

Y esa era toda la verdad. Lo que el ejército te vende es una sensación de comunidad. Te prometen que sentirás orgullo, compromiso y la sensación de formar parte de una familia. Pero esto es algo que también puede ponerse en tu contra. Te das cuenta de que no quieres ver morir a tus amigos.

Tuve la suerte de volver a casa. Otros no la tuvieron. Siento que tengo que hablar por ellos y tengo muchos sentimientos encontrados sobre lo que hemos hecho a los iraquíes. Les debemos reparaciones. No podemos hacerlo hasta que salgamos de allí.

KELLY DOUGHERTY: Estuve en Irak cerca de la ciudad de Nasiriya. Las tropas a mi alrededor sufrieron muchos efectos negativos, matrimonios que se rompían, perderse los primeros años de vida de sus hijos, no recibir su salario completo, que ya era solo una fracción de lo que podían estar ganando como civiles. (Dougherty servía en la Guardia Nacional), familias que no llegaban a fin de mes.

Fue difícil para mí estar allí. Era contrarío a la guerra, pero una vez que tuve que ir, esperaba que quizá podría ayudar a llevar la democracia a una gente que había tenido que sufrir tanto en los últimos años. Pero tuve que dejar esa ilusión atrás. Mi padre, un veterano de Vietnam, me envió libros y artículos de los medios independientes, que me ayudaron a entender la guerra. Me envió el Progressive, Z Magazine, y libros de Greg Palast, Jim Hightower, Al Franken y Noam Chomsky.

Con otras dos personas de mi unidad vi el DVD llamado Qué he aprendido de la política exterior de EE.UU: La guerra contra el Tercer Mundo de Frank Dorrel. Resulta que EE.UU. no tiene muchas intenciones de llevar la democracia a ningún sitio, de hecho, es todo lo contrario.

Es duro leer todo eso y enterarse de la historia de EE.UU. mientras estás allí. Me hizo sentirme muy mal. No había ninguna manera de expresarse. No teníamos permitido decir nada honesto a los periodistas. Principalmente, la gente recurría a hacer graffiti en las paredes de los wateres prefabricados.

HOFFMAN: No es verdad que los reporteros no pudieran conseguir la historia real sobre lo que los soldados pensaban de la guerra. Todo lo que tenían que hacer era ir a leer los mensajes en los wateres prefabricados.

DOUGHERTY: Una vez me encontré con una reportera de Tejas en el baño. No había comandantes cerca así que me imaginé que ella quizá me preguntaría algo con sustancia. Incluso le eché una mano. “Oye, debe ser duro conseguir la historia real cuando no puedes hablar con los soldados en privado”. Ella, simplemente sonrió y asintió. No me preguntó nada.

Hablar con los jóvenes
DOUGHERTY: Los chicos tienen muchas preguntas. ¿Cómo es de verdad el ejército?. Nosotros les damos un punto de vista distinto al de las películas y los videojuegos. Les hablamos de los beneficios que aporta el ejército. La manera en que los encargados del reclutamiento atraen a los estudiantes diciendo, “Alístate y pagaremos tus estudios”. Sin embargo, mira mi caso, debo miles de dólares de préstamos de estudios. Las cosas están resultando muy distintas a lo que me dijeron.

El eslogan publicitario de la Guardia Nacional dice algo así como, “Quédate en casa y sirve a tu país”. Pero ahora nos están usando para luchar una guerra en el extranjero, una guerra que tampoco sirve al país.

Es importante que alguien que se vaya a alistar no hable solamente con el encargado de reclutamiento, sino también con alguien que haya estado en Irak. Yo no le puedo decir a la gente lo que debe hacer. Los jóvenes necesitan tomar sus propias decisiones. Pero deberían tener una información completa sobre lo que está sucediendo en Irak, y deberían tener acceso a alternativas. Yo les digo a los chicos, “Dad trabajo a vuestros tutores. Buscad ayuda”. Hay muchos servicios disponibles que no se usan porque la gente no sabe que existen.

HOFFMAN: Los encargados del reclutamiento son como vendedores. Eligen de lo que quieren hablar según les pueda ayudar a vender su producto. Su producto es el ejército. Yo intento equilibrar esto, dando a los chicos información adicional. Es increíblemente injusto que algunos chicos puedan seguir sus estudios sin preocuparse por ello y que otros tengan que alistarse y arriesgar sus vidas por tener esa oportunidad, e incluso esto resulta ser una promesa falsa. ¿Por qué los menos favorecidos deben cargar con el peso del ejército?

Un estudiante se acercó a mí después de una charla en un instituto de barrio en Boston. Me dijo “Había pensado alistarme al ejército, pero desde que te oí, he cambiado de idea. El problema es que...a mi amigo lo acaban de matar en las calles de Boston. Así que siento que si elijo no ir a Irak significa quedarme en casa y que me disparen”

Yo le dije, “Hay un viejo proverbio judío: Cuando te dan dos cosas a elegir, coge la tercera”.

IVAW apoya la creación de otras alternativas. Queremos generar suficiente presión política para que el gasto militar pase a satisfacer las necesidades domésticas. Así que muchos de estos chicos están perfectamente preparados para unirse al movimiento generalizado contra la guerra y por el cambio de las prioridades al gasto en casa.

Cuando hablo en institutos suburbanos, siempre me preguntan primero por el servicio militar por sorteo. Saben que es algo que les puede afectar. Los chicos en escuelas de barrio nunca me preguntan por el servicio militar por sorteo. De alguna manera, el servicio militar ya es obligatorio para ellos. Es el sorteo de la pobreza y su número ya ha salido.

DOUGHERTY: Yo formaba parte de la policía militar. Se suponía que debíamos vigilar a la población iraquí incluso aunque no habláramos su idioma, no tuviéramos interpretes, conociéramos muy poco de su cultura o simplemente no estuviéramos preparados para hacer ese trabajo. Podían estar tratando desesperadamente de comunicarse y nosotros no sabíamos lo que estaban diciendo.

No estoy orgulloso de lo que hice allí. Una de las cosas que teníamos que hacer era proteger vehículos contratados que se habían roto, principalmente cisternas de combustible KBR. KBR son las siglas de Kellogg Brown and Root, una subsidiaría de Halliburton, así que básicamente, estábamos protegiendo a Halliburton. El ejército no quería que los iraquíes tuvieran acceso a lo que contenían estos camiones –fuese comida o combustible. Pasábamos horas protegiendo estos vehículos y manteniendo alejados a los iraquíes. Normalmente, el ejército decidía que el vehículo no se podía arreglar o remolcar y nos ordenaba quemarlo o abandonarlo. No estoy orgulloso de quemar camiones de combustible. No estoy orgulloso de quemar camiones llenos de comida mientras los iraquíes hambrientos se quedaban mirando. No estoy orgulloso de quemar ambulancias.

Durante uno de estos episodios, mi comandante me ordenó disparar al próximo iraquí que cruzase la calle. Le dije “¿No irá esto contra las normas de enfrentamiento, señor?” El contestó “Sargento Dougherty, le está costando cumplir órdenes?, y me asignó que fuese a sentarme al camión para controlar la radio.

HOFFMAN: Quizá te preguntes porqué los soldados no desafían las ordenes con más frecuencia. Tienes que recordar las presiones a las que están sometidos. Les estás pidiendo que abandonen a sus amigos y que hagan algo que tendrá consecuencias legales y económicas de por vida. Puede significar la cárcel y la pérdida de todos los beneficios de los veteranos.

Si queremos que los soldados se resistan al ejército desde dentro, debemos construir un movimiento fuerte fuera. No podemos simplemente protestar contra la guerra, tenemos que decirles a nuestros soldados, no queremos que desperdiciéis vuestras vidas sin necesidad.

Pierdes parte de ti mismo cuando vas a la guerra. Yo volví. Estoy entero. Pero tengo que soportar en mi mente lo que hicimos allí. Nunca podré estar contento de ello, pero estoy contento con lo que me he convertido y con el trabajo que estoy haciendo ahora.

He aprendido mucho hablando con Veteranos de Vietnam Contra la Guerra. Me han ensañado lo que pasó cuando se estaban organizando. Las grandes manifestaciones eran importantes, pero también lo eran los actos individuales de desafío. Un pelotón que había sido enviado a alguna misión en Vietnam acampaba en otro sitio y enviaba informes falsos por radio. Un grupo hizo una Declaración de Paz y negoció un trueque con los Vietnamitas del Norte contra los que estaban luchando. Había cientos de periódicos clandestinos. Uno de ellos, en una base naval, se llamaba “Que Todas Las Manos Abandonen el Barco”.

Había cuatro hombres en esta base que organizaron muchas cosas. El ejército los separó y los envió a bases diferentes, pensando que con esto socavarían su trabajo. Pero, en lugar de esto, ayudaron a multiplicar su trabajo. Cada hombre se organizó en su base y empezó un nuevo grupo de activistas. Cuando los separaron, se multiplicaron aún más. Estos actos de resistencia y desafío están ocurriendo ahora en Irak.

Nos enteramos de que un hombre organizó a toda su unidad para votar a Kerry. Otro insistió en llamar a cada uno de su cadena de mando por su nombre propio. Uno de nuestros miembros está escribiendo bajo seudónimo sobre lo que realmente está sucediendo en Irak. Estos hombres que se negaron a conducir sus vehículos sin protección por territorios peligrosos corrieron un gran riesgo. Eso fue un acto de desafío importante.

Yo diría que más o menos un 60% de las tropas están en contra de la guerra y este número está creciendo. Aunque la gente todavía tiene miedo de hablar.

Cuando viajé por Gran Bretaña, oí que un cabo británico dijo delante de sus tropas que Blair era un loco. Hay disidencia en todos los rangos.

La Gente Puede Provocar Cambios Enormes
HOFFMAN: Creo en organizar a la gente empezando desde donde están. Organizar, trabajar conjuntamente, puede cambiar las cosas, pero los medios, las escuelas y otras muchas instituciones trabajan para hacer que la gente se sienta marginada e invisible. Tuve muy buenas notas en historia cuando estaba creciendo, pero nunca estudié la huelga general que colapsó Pensilvania durante una semana entera en 1877.

IVAW se centra en Irak en estos momentos. Si tenemos éxito en finalizar la ocupación, trabajaremos con veteranos en los temas a los que se enfrentan en casa, sus prestaciones, la asistencia médica. Trabajaremos en las compensaciones a Irak.

Es muy frustrante hacer esta clase de trabajo, especialmente cuando ves cuánta energía absorbe el Partido Demócrata. Alguien dijo una vez que el Partido Demócrata había sido la tumba de muchos movimientos sociales. Tenemos que dejar de confiar en los demócratas. Presión en las bases, no política electoral, es lo que hará cambiar lo que hace el gobierno.

DOUGHERTY: Aunque yo era contrario a la guerra, no era un activista. No sabía qué hacer. La gente piensa “Incluso si nos manifestamos, no va a cambiar nada”. Nuestro gobierno confía en ello. La gente no conoce su historia, la gente normal y corriente ha sido responsable de grandes cambios en la historia. Me di cuenta de que no hablando alto y claro yo era un cómplice. Me ayudó mucho reunirme con otros veteranos de Irak contrarios a la guerra y contactar con Familias de Militares Hablan Claro. Me ha hecho darme cuenta de que no estoy solo.

HOFFMAN: Me gustaría ver realizado lo que proponía Smedley Butler (un general del Ejército a finales del siglo XIX). Él dijo que la única manera que teníamos para sanear nuestra política exterior era que el primogénito de cada candidato elegido sirviese en el ejército y que todos aquellos elegidos para ministros ganaran lo mismo que un soldado del rango más bajo.

Me gustaría que desapareciera ese egoísmo nacional que nos lleva a explotar los recursos de otros. Y me gustaría redistribuir la gran riqueza que disfrutan algunos. ¿Para qué tanta riqueza? ¿No se han enterado que no te la puedes llevar contigo?

Sé que me estoy acercando a la palabra “s” aquí, y ese es un terreno peligroso en este país [Se refiere al socialismo, que en EE.UU. se asocia al comunismo, N. del T.]. Todavía estamos sufriendo los restos del McCartismo en este país. En EE.UU. la gente tiene miedo a propugnar alternativas al capitalismo. Y eso funciona para la elite. No tienen que preocuparse de la amenaza de una buena idea.
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