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INFORME INTERNACIONAL

ATAQUE NUCLEAR

ATAQUE NUCLEAR 328 mil personas todavía sufren las secuelas de las radiaciones

60 años: 2 bombas atómicas, más de 240 mil muertos

La bomba lanzada por Estados Unidos a Hiroshima recorrió 14 kilómetros en sólo segundos. Tres días después el país del norte arrojó otra sobre Nagazaki. Se dice que el fuego alcanzó los 300 mil grados de temperatura.

Anualmente durante 60 años, Japón ha recordado amargamente uno de los eventos más terribles de la historia del siglo XX: el lanzamiento de la bomba atómica a Hiroshima, episodio que en sólo segundos dejó un saldo de casi 150 mil personas fallecidas.

Este sábado 6 de agosto, como todos los años, los japoneses se remontan a aquella mañana de 1945 cuando a las 8:14 am el bombardero estadounidense Enola Gay lanzó sobre niños, ancianos y adultos la bomba “Little Boy”, la cual cegó las esperanzas e ilusiones de centenares de inocentes.

Tres días después –a 300 kilómetros al sur de Hiroshima, en Nagasaki- detonó a las 11:02 am el “Fat Man”, que obligó a Japón a anunciar su rendición el 15 de agosto. Estos dos acontecimientos fueron los catalizadores del fin de la Segunda Guerra Mundial.

La primera bomba atómica impactó sobre el Salón de Exposiciones de Hiroshima. En sólo segundos recorrió 14 kilómetros arrasando con todo lo que alcanzaba a su paso. Según las cifras que se manejan, en este fugaz espacio de tiempo acabó con la vida de 150 mil japoneses.

Hay quienes dicen que estos eventos dejaron un saldo superior a los 200 mil muertos. Otras fuentes señalan que la cuenta supera las 240 mil personas. Lo cierto, es que estos eventos únicos en el mundo han sido ejecutados por Estados Unidos, actuación que anualmente es lamentada por muchos norteamericanos.

Secuelas nucleares

Desde ese entonces, miles de personas han muerto cada año como consecuencia de las radiaciones. Incluso, hoy en día 328 mil habitantes de ambas ciudades continúan sufriendo las secuelas de este acto catastrófico.

Como consecuencia de la utilización de esta arma de destrucción masiva, aparecieron numerosos casos de cáncer, así como “secuelas genéticas” producto de la radioactividad. Esto ha afectado por décadas a los habitantes de los territorios adyacentes a Hiroshima y Nagasaki.

El precio de ser “hibakusha”

Y es que desde aquellos días fatales, los sobrevivientes a esta tragedia viven día a día una nueva detonación cuando rezan por estar vivos, al pedir que sus hijos y nietos no crezcan con deformaciones o enfermedades que hasta la fecha no tienen cura.

El precio de ser “hibakusha” (sobreviviente) va más allá de una simple afectación física. Se lleva en el alma, en la angustia de la concepción, en el rechazo de los que no lo son, en una nueva forma de racismo que trae consigo la soledad de aquellos que viven estando muertos desde hace 60 años.

Contra la guerra

Por tal razón, todos los años el pueblo japonés se concentra el 6 de agosto a las 8:15 am en el Parque de la Paz para recordar con un repicar de campanas su rechazo a la proliferación de armas de destrucción masiva.

Según información suministrada por el Departamento de Prensa de la Embajada de Japón en Venezuela, este año aunado a los acostumbrados actos, se llevarán a cabo una serie de conciertos en los que participarán afamados artistas.

Tal y como lo señalan algunos medios de comunicación del mundo, esta vez los familiares de las víctimas del atentado del 11 de septiembre marcharán conjuntamente con los hibakusha, de Hiroshima a Nagazaki, en lo que han denominado la “Caminata de Piedra”, evento que tiene como finalidad trasladar un monumento de granito en honor a todas las personas muertas que no han sido identificadas hasta el momento.

En Estados Unidos, se elevarán acciones de protesta en los cuatro sitios de fabricación de armas nucleares de ese país: laboratorio de Armas Nucleares de Livermore en California, en Los Alamos, Nuevo México, en el Sitio de Pruebas en Nevada y en Oak Ridge, Tennessee.

Algunas cadenas informativas, destacan la lectura de una carta “de disculpa” ante la Conferencia Mundial Contra las Bombas Atómicas y de Hidrógeno que se realizará en Hiroshima. Este acto estará a cargo de Andrea LeBlanc, cuyo esposo murió en uno de los aviones secuestrados el 11 de septiembre.

Parte de esta misiva reza: "Nosotros estadounidenses pedimos hoy una disculpa por las atrocidades del 6 y 9 de agosto de 1945, contra los civiles de Hiroshima y Nagasaki... Ofrecemos nuestro pesar por todas las víctimas de guerra y violencia infligidas por naciones sobre naciones, individuos sobre individuos, y sociedades sobre sociedades".
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